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Genomas completos de lémures en peligro de extinción son secuenciados y analizados para esfuerzos de conservación

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25 March 2013

El aye-aye – un tipo de lémur – tiene un largo, fino, y flexible dedo medio para extraer larvas de insectos de los árboles, llenando el nicho ecológico de un pájaro carpintero. Crédito: Edward Louis
El aye-aye – un tipo de lémur – tiene un largo, fino, y flexible dedo medio para extraer larvas de insectos de los árboles, llenando el nicho ecológico de un pájaro carpintero. Crédito: Edward Louis
El aye-aye -- un lémur que sólo se encuentra en la isla de Madagascar en el Océano Índico -- es uno de los animales más singulares y fascinantes del mundo, usando incisivos que crecen continuamente para roer la corteza de los árboles muertos y un largo, fino, y flexible dedo medio para extraer larvas de insectos, llenando el nicho ecológico de un pájaro carpintero. Ahora, por primera vez, los genomas completos de tres poblaciones separadas de aye-ayes se han secuenciado y analizado en un esfuerzo para ayudar a guiar los esfuerzos de conservación para el animal, que fue recientemente re-clasificado como "en peligro de extinción" por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. El equipo de científicos es liderado por George H. Perry, profesor asistente de antropología y biología en la Universidad de Penn State; Webb Miller, profesor de biología y de ciencias de la computación e ingeniería en la Universidad de Penn State; y Edward Louis, Director de Conservación Genética del Zoológico y Acuario Henry Doorly en Omaha y Director de la Alianza para la Biodiversidad de Madagascar.

En primer lugar, los miembros del equipo trabajaron para localizar aye-ayes y recoger muestras de ADN en las regiones del norte, del este, y del oeste de Madagascar. Para descubrir la magnitud de la diversidad genética en los aye-ayes actuales, los investigadores entonces generaron las secuencias del genoma completo de 12 aye-ayes individuales. A continuación, se analizaron y compararon los genomas de las tres poblaciones. Encontraron que, mientras que aye-ayes del este y del oeste son algo distintos genéticamente, aye-ayes en la parte norte de la isla y los del este muestran una cantidad mucho más significativa de la distancia genética, lo que sugiere un amplio periodo de tiempo durante el cual no se han producido entremezclas entre las poblaciones de estas regiones.

Los genomas completos de tres populaciones separadas de aye-aye han sido sequenciados en un esfuerzo para ayudar los esfuerzos de conservación. Crédito: Edward Louis
Los genomas completos de tres populaciones separadas de aye-aye han sido sequenciados en un esfuerzo para ayudar los esfuerzos de conservación. Crédito: Edward Louis
El siguiente paso del equipo fue comparar la diversidad genética del aye-aye con la actual diversidad genética humana. Para hacer esta comparación, el equipo reunió 12 secuencias completas de ADN humano - el mismo número que las secuencias generadas de aye-ayes individuales - de bases de datos a disposición del público por tres distintas poblaciones humanas: agricultores africanos, personas de descendencia europea, y personas del sudeste asiático. Usando Galaxy - una plataforma informática de código abierto basada en la web diseñado en Penn State para la investigación biomédica y genética de datos intensivos - el equipo desarrolló un software para comparar las distancias genéticas de ambas especies. Ellos encontraron que las poblaciones humanas africanas y europeas de hoy en día tienen una cantidad menor de distancia genética comparada con la que existe entre las poblaciones del norte y del este de aye-aye, lo que sugiere que las poblaciones de aye-aye fueron separadas por un determinado  período prolongado de tiempo debido a barreras geográficas - altas y extensas mesetas y los grandes ríos pueden haber hecho entremezcla relativamente infrecuentes. Los resultados de los datos del equipo sugieren además que la separación de las dos poblaciones de aye-aye remonta mucho más de 2300 años, que es cuando los colonos humanos llegaron por primera vez a la isla y comenzaron a quemar el hábitat forestal de aye-ayes y la caza de lémures.

Los miembros del equipo esperan que sus hallazgos ayuden a guiar futuros esfuerzos de conservación de la especie. En futuras investigaciones, el equipo quisiera secuenciar los genomas de otras especies de lémur - de los cuales más del 70 por ciento son considerados en peligro de extinción o en peligro crítico de extinción - así como aye-ayes en los confines hacia el sur de la isla de Madagascar.


[ Katrina Voss ]
Traducción: Christian Pastor

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